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Japón quiere el 30% del mercado mundial de robots con IA para 2040 y México sigue sin ley de IA: la carrera que ya empezó sin nosotros

ia · 7 min de lectura

Japón quiere el 30% del mercado mundial de robots con IA para 2040 y México sigue sin ley de IA: la carrera que ya empezó sin nosotros

METI lanzó la estrategia nacional de IA física más agresiva del mundo: 10 millones de robots, Noetra con ¥1 billón y una alianza con NVIDIA. Lo que México puede hacer antes de que sea tarde.

Japón quiere el 30% del mercado mundial de robots con IA para 2040 y México sigue sin ley de IA: la carrera que ya empezó sin nosotros

Mientras el Congreso mexicano apenas empezaba a discutir si vale la pena tener una ley de IA el 19 de julio pasado, Japón ya había comprometido ¥1 billón de yenes (unos 6,200 millones de dólares) para construir la infraestructura de IA más ambiciosa que ha existido, con NVIDIA de socio y una empresa nueva llamada Noetra como estandarte. No es un plan de papel. Son contratos firmados, robots funcionando y una fecha límite: 2040.

La pregunta no es si esto va a cambiar la manufactura global. Ya la está cambiando. La pregunta es qué onda con México.

La jugada de Japón: 10 millones de robots y un modelo de IA propio

En marzo de 2026, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria japonés (METI) lanzó su Estrategia Nacional de IA Robótica con un objetivo que suena casi ridículo de tan ambicioso: capturar más del 30% del mercado global de robótica con IA para 2040. Ese mercado se estima en $133,000 millones de dólares.

El plan no es solo hablar: contempla desplegar 10 millones de robots equipados con IA en 18 sectores diferentes, desde manufactura y construcción hasta salud y logística. Para financiarlo, el gobierno lanzó Noetra el 30 de junio con ¥387,300 millones en el primer año fiscal, una empresa respaldada por SoftBank y un consorcio que podría llegar a 44 compañías de automotriz, electrónica, finanzas y logística.

El 16 de julio, NVIDIA anunció una alianza con Noetra y METI para construir lo que llamaron “la primera infraestructura nacional de IA para IA física del mundo”. No es un servidor para chatbots: es infraestructura diseñada específicamente para que los robots aprendan a existir en el mundo físico.

La inversión total que Japón quiere movilizar entre gasto público y privado para 2040: ¥370 billones de yenes, equivalentes a unos $2.3 trillones de dólares según Forbes. De eso, ¥10 billones ($65,000 millones) van específicamente a lo que llaman “IA física”. Sí, billones. Con B.

Ya no son demos: robots en aeropuertos y rascacielos

Si crees que todo esto está en PowerPoints de gobierno, checa lo que está pasando en el piso.

En mayo de 2026, Japan Airlines arrancó pruebas con robots humanoides en el aeropuerto de Haneda, en colaboración con GMO AI & Robotics. Los robots Unitree G1, de unos 130 cm de altura, ya empujaban carga hacia cintas transportadoras junto a aviones. El plan es una prueba de dos años: si funciona, escala. La razón es simple: Japón tiene escasez severa de mano de obra mientras el turismo internacional se disparó.

En julio de 2026, Shimizu Corporation, uno de los cinco grandes de la construcción japonesa, anunció desarrollo a escala de robots humanoides para obra civil. Ya están probando en el Torch Tower, que cuando termine en 2028 será el edificio más alto de Japón. Un robot bípedo ya patrulla el sitio a 1 metro por segundo, con cámaras y multimodal LLM. La meta: robots que puedan pintar, enyesar y hacer inspecciones de forma autónoma alrededor de 2030. Está una chimba de solución para la crisis de albañiles que tiene Japón por su pirámide de edad invertida.

Todo esto tiene lógica geopolítica: Japón actualmente produce el 38% de todos los robots industriales del mundo. Están apostando a que si meten IA en esa infraestructura fabril que ya tienen, pueden reclamar el mercado de la siguiente generación antes de que China o Estados Unidos les cierren la puerta.

México: el vecino bien posicionado que va despistado

Aquí es donde entra lo incómodo.

México instala más de 5,000 robots industriales al año y es el mayor mercado de robótica de América Latina. Tenemos la industria automotriz, aeroespacial y electrónica más grande de la región. El nearshoring lleva dos años trayendo inversión manufacturera como no se había visto. Foxconn ya ensambla los servidores de IA más potentes de NVIDIA directamente en Jalisco, lo que nos pone literalmente en el centro del hardware de IA global.

Y sin embargo, llegamos a la revisión del T-MEC sin ley de IA.

La Cámara de Diputados apenas empezó a discutir un marco legal el 19 de julio. No es una ley, es una discusión. Los especialistas advierten que legislar de manera aislada podría crear “una isla desconectada de nuestros principales socios comerciales” y ahuyentar inversión en telecomunicaciones y centros de datos. El T-MEC en revisión tiene en el Capítulo 25 todo un apartado sobre pymes y adopción tecnológica, y México llega con la homework a medias.

¿Por qué importa? Porque cuando Japón termine de estandarizar sus protocolos de IA física para esas 18 industrias, esos estándares van a impactar cadenas de suministro globales. Y muchas de esas cadenas pasan por México. Si nuestras regulaciones no son compatibles, perdemos contratos.

Lo que sí pueden hacer pymes y startups mexicanas ahorita

La buena noticia es que no necesitas ser METI para entrarle. Lo que Japón está construyendo crea oportunidades concretas si te mueves ahora:

Integración de cobots y IA predictiva: El boom de nearshoring exige automatización, y las plantas medianas que llegaron a México necesitan soluciones de automatización que no cuestan lo que cuestan en Japón o Alemania. Una startup mexicana que sepa integrar cobots con modelos de visión computacional tiene mercado local e internacional.

Mantenimiento predictivo con IA: Las plantas de Monterrey, Querétaro y Jalisco instalan maquinaria que viene con sensores, pero sin software inteligente de mantenimiento. Ese gap es enorme y es local.

Entrenamiento de operadores: Japón va a necesitar que alguien prepare a los operadores que van a trabajar junto a esos 10 millones de robots. Empresas de capacitación técnica en México que se especialicen en human-robot collaboration tienen un mercado regional que aún no existe.

Hardware de precisión para robótica: Si ya hacemos componentes para autos, podemos hacer componentes para brazos robóticos. La pregunta es si alguien se va a organizar para hacerlo con intención, no de manera accidental.

Esto no es ciencia ficción. Según Amazon Web Services, el 38% de empresas mexicanas (aproximadamente 4 de cada 10) usan IA en 2026, un aumento del 29% en el año anterior. El talento está. Lo que falta es dirección.

La oportunidad tiene fecha de vencimiento

La discusión sobre si la IA va a quitar empleos o crearlos ya es tema recurrente en México, como mencionamos en nuestro análisis sobre los 80,000 empleos tech que se perdieron en el Q1 de 2026. Lo que muestra el caso japonés es que esa discusión es la equivocada. La pregunta real es quién va a construir los robots y quién va a ser solo usuario de ellos.

Japón ya escogió de qué lado estar. Metió política industrial, dinero real, estándares propios y alianzas con los mayores fabricantes de chips del mundo. Y no es que tengan todo resuelto: la competencia con China en humanoides es intensa y hay partes del plan que aún no tienen tracción real.

Pero están jugando. México todavía está decidiendo si entrar al juego.

Y de manera irónica, si OpenAI o cualquier empresa tech grande propone eventualmente un “impuesto robot” para redistribuir beneficios de la automatización, México llegaría sin haber construido nada que automatizar. Pagaríamos el impuesto sin haber recibido los dividendos.

Si trabajas en manufactura, en startups de hardware o en el ecosistema de automatización industrial, cuéntanos: ¿ya están viendo el nearshoring como puerta de entrada para este tipo de apuestas, o sigue siendo “exportar mano de obra barata y ya”?

Fuentes

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