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Crimson Desert: review al chile del open world que vendió 2 millones en un día (y el escándalo del arte IA que Pearl Abyss tuvo que disculparse)

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Crimson Desert: review al chile del open world que vendió 2 millones en un día (y el escándalo del arte IA que Pearl Abyss tuvo que disculparse)

Crimson Desert llegó y se fue de reversa: 2 millones de copias vendidas en 24 horas, 7/10 en Game Informer, y un escándalo de arte IA con imágenes antisemitas que obligó a Pearl Abyss a disculparse públicamente.

Crimson Desert: review al chile del open world que vendió 2 millones en un día (y el escándalo del arte IA que Pearl Abyss tuvo que disculparse)

Dos millones de copias en 24 horas. Ese era el titular que Pearl Abyss quería que los medios repitieran. Y sí, lo lograron. Pero a las 48 horas de lanzamiento, el headline era otro completamente: jugadores encontrando pinturas con anatomías aberrantes, figuras con rasgos antisemitas y “personas caballo” esparcidas por los escenarios del juego. Todo generado con IA. Todo que se les coló sin que nadie lo catchara antes de publicar.

Así arrancó la semana de Crimson Desert, y así te lo contamos al chile: el juego, la controversia, y si vale la pena tu lana.

El juego en sí: visualmente impresionante, mecánicamente inflado

Primero lo primero. Crimson Desert ya te lo habíamos anticipado en el pre-lanzamiento, y ahora que los reviews están sobre la mesa, la realidad es más matizada de lo que Pearl Abyss hubiera querido.

PC Gamer le dio 80/100, Game Informer 7/10, y Metacritic anda rondando el 78. No es un desastre, pero tampoco es el juegazo generacional que prometían los trailers.

El mundo es genuinamente hermoso. La densidad visual, el diseño de culturas y biomas, la sensación de descubrir algo nuevo al doblar cada esquina: todo eso funciona de lujo. Si Pearl Abyss hubiera parado ahí y se hubiera enfocado, quizás tendríamos un 9. El problema es que no pararon.

El combate y la historia: cuando el diseño se come a sí mismo

El combate arranca tedioso. En las primeras horas te la pasas viendo las mismas animaciones de ejecución una y otra vez, y los jefes son un dolor de huevos: ataques enormes, ventanas de daño mínimas, arenas pequeñas. Mejora una vez que desbloqueas habilidades, pero llega tarde.

La historia es el punto más débil. El personaje principal, Kliff, se siente sin profundidad. La narrativa fluctúa entre “difícil de seguir” y “qué pedo está pasando”. Game Informer reporta en su review que el reviewero se metió 100 horas de contenido que perfectamente podría haber durado 50 o 60, y eso lo dice todo. Padding intencional: grinding excesivo, quests tediosas, inventario limitado. El clásico MMO-brain que se cuela en los single player de Pearl Abyss.

Técnicamente también hubo pedos: el mismo reviewer de Game Informer reportó cinco crashes en su playthrough. Y la versión de PS5 tuvo suficientes problemas como para que la PlayStation Store hiciera lo que raramente hace: ofrecer reembolsos.

La buena noticia: PC es la mejor versión del juego, y si ya tienes la máquina para correrlo, la experiencia es considerablemente más estable.

Precio en México:

  • Steam estándar: $1,299 pesos
  • Steam Deluxe: $1,499 pesos

No es barato para lo que ofrece, pero tampoco está a precio de AAA americano, que ahorita ronda los dos mil y pico. Algo es algo.

El pedo gordo: arte generado con IA, y no cualquier arte

Aquí es donde se pone bueno. Un día después del lanzamiento, jugadores empezaron a reportar pinturas y props 2D en los escenarios con los telltale signs de la IA generativa: caras difuminadas, anatomías imposibles, figuras que se ven como si alguien le hubiera pedido a Midjourney “hazme arte medieval oscuro pero raro”.

Hasta ahí, mal pero manejable. Lo que elevó el escándalo a otro nivel fue el descubrimiento de imágenes con rasgos antisemitas repetidos: figuras con narices exageradas en el estilo de estereotipos de propaganda de principios del siglo XX. El tipo de output que los modelos de IA generan cuando se entrenan con datos contaminados y nadie revisa el output antes de mandarlo a producción.

Kotaku publicó el exposé completo con los assets específicos. Engadget y Push Square se sumaron con más contexto. El juego ya había lanzado. El daño ya estaba hecho.

No es el único caso reciente: Sandfall Interactive perdió premios en los Indie Game Awards por AI en Clair Obscur: Expedition 33, y Embark Studios tuvo que reemplazar voice lines de IA en Arc Raiders. Pero la escala y el contenido específico de Crimson Desert lo hicieron peor.

La disculpa y el “man up” que nadie esperaba

Pearl Abyss respondió rápido. Su declaración oficial reconoció que “durante el desarrollo, algunos props 2D visuales fueron creados usando herramientas de IA generativa de manera experimental para explorar tono y atmósfera”, y que era su intención siempre reemplazarlos con assets finales. Se les olvidó. Los mandaron en el juego de lanzamiento. Oops.

Engadget cubrió el statement completo: auditoría completa de assets, parches con reemplazos, y añadieron una nota de contenido IA en su página de Steam. También reconocieron que debieron haber sido más transparentes desde el principio. Todo lo correcto en el papel.

Pero entonces apareció Mike Ybarra, ex-ejecutivo de Microsoft y Blizzard, a decirle a Pearl Abyss que se “aguantaran” y dejaran de disculparse, porque la IA “va a estar en todos los videojuegos eventualmente”. La comunidad le fue encima de inmediato, y con razón: el problema no era usar IA como herramienta de producción, el problema era mandar contenido antisemita al producto final sin revisarlo.

La diferencia no es menor, wey.

Veredicto al chile

Crimson Desert es un juego de 7/10 que tiene un 9/10 enterrado adentro y que Pearl Abyss no supo o no quiso sacar. El mundo es de lo mejor que has visto en un open world moderno. El combate tiene chispa cuando abre. Pero el padding, la historia floja y el diseño sobreingeniado lo frenan en seco.

El escándalo del arte IA es un pedo separado pero importante: no tanto como advertencia anti-IA en general, sino como recordatorio de que meter contenido generativo en un producto sin revisarlo es una irresponsabilidad básica. Más cuando el modelo puede estar entrenado con basura.

Si te llama el mundo de Crimson Desert y tienes rig para correrlo, en $1,299 pesos hay suficiente ahí para pasarla bien. Solo entra con expectativas calibradas. Y sí, al tiro queda claro que Pearl Abyss tiene talento de sobra para hacer algo memorable con esta IP, si le hacen caso a sus propias fortalezas en la próxima.

Si quieres contexto de por qué la IA en juegos genera tanto escándalo, vale la pena leer cómo Krafton usó ChatGPT para intentar robarle $250 millones a los creadores de Subnautica 2: otro caso donde la IA se usó mal y las consecuencias fueron peores que el beneficio.

¿Ya lo jugaste? ¿Te encontraste con los assets raros en las pinturas? Cuéntanos abajo.

Fuentes

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