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Google manda sus chips de IA al espacio: el Project Suncatcher que lanza 4 TPUs en órbita el 1 de octubre con SpaceX y lo que significa para el cómputo del futuro

tech · 6 min de lectura

Google manda sus chips de IA al espacio: el Project Suncatcher que lanza 4 TPUs en órbita el 1 de octubre con SpaceX y lo que significa para el cómputo del futuro

El 1 de octubre, Google dispara su primer satélite con 4 TPUs Trillium a bordo en el Transporter-18 de SpaceX. Aquí está todo lo que debes saber sobre el Project Suncatcher y por qué LATAM está en el mapa.

Google manda sus chips de IA al espacio: el Project Suncatcher que lanza 4 TPUs en órbita el 1 de octubre con SpaceX y lo que significa para el cómputo del futuro

El próximo jueves 1 de octubre, un cohete Falcon 9 de SpaceX va a salir de Vandenberg con algo que nunca ha viajado al espacio: chips de IA. Cuatro TPUs Trillium de Google van a bordo del satélite MVP, el primer hardware del Project Suncatcher, y si todo sale bien, cambia para siempre cómo pensamos el cómputo en la Tierra y fuera de ella.

No es un experimento menor. Es la apuesta más ambiciosa que Google ha hecho en hardware desde que diseñó sus primeros TPUs, y el contexto LATAM está más presente de lo que parece.

¿Qué es el Project Suncatcher?

Según el blog de investigación de Google, el Project Suncatcher es una iniciativa de largo plazo para explorar si el espacio puede alojar infraestructura de machine learning a escala real. No hablamos de procesar datos de satélites desde tierra. Hablamos de correr modelos de IA directamente en órbita, en chips diseñados para data centers.

La lógica es rara pero tiene sentido: los satélites en órbita baja tienen acceso casi continuo a la luz solar. Sin nubes, sin noches, sin ciclos de 24 horas, pueden generar hasta ocho veces más energía solar que paneles equivalentes en tierra. Eso elimina uno de los costos más grandes de los data centers modernos: la electricidad.

El socio en la misión es Planet Labs, la empresa que ya opera cientos de satélites de observación terrestre. Saben construir satélites pequeños, baratos y funcionales. Google pone los chips. Juntos van a ver si eso sobrevive al espacio.

Lo que sube el 1 de octubre

El satélite se llama MVP y tiene el tamaño de un refrigerador. Va a bordo de la misión rideshare Transporter-18 de SpaceX, que arranca desde Vandenberg Space Force Base en California. No tiene una órbita geoestacionaria glamorosa: va a órbita baja sincrónica al amanecer, a una altitud donde hay suficiente luz solar y la atmósfera todavía ofrece algo de protección contra la radiación.

Lo que carga dentro es esto:

  • 4 TPUs Trillium (la generación más reciente de los chips de IA de Google)
  • Potencia de cómputo equivalente a un solo servidor de data center
  • Generación solar de aproximadamente 1 kilowatt
  • Vida útil estimada: alrededor de 1 año, con posibilidad de seguir 6 años en órbita

La misión no es correr modelos de Gemini desde el espacio todavía. Es verificar que los chips sobrevivan el lanzamiento (fuerzas de entre 50 y 100g durante el cohete), que aguanten la radiación del espacio, y que el hardware funcione con los ciclos térmicos extremos del LEO. De día: calor brutal. De noche: frío extremo. Y sin aire para enfriar nada.

Para el problema del calor, InterestingEngineering reportó que Google está evaluando heat pipes y radiadores en lugar de ventiladores, lo que es básicamente rediseñar la refrigeración del cómputo desde cero.

La prueba de radiación que pocos mencionan

Antes de mandar los chips al espacio, Google los expuso a un haz de protones en el Laboratorio Nuclear Crocker de UC Davis. El objetivo era simular años de radiación espacial en horas controladas.

Resultado: los TPUs Trillium aguantaron una dosis de radiación mayor a la que recibirían en cinco años de misión real. No están usando chips espaciales endurecidos especialmente, sino sus propios chips de data center. Eso es relevante porque significa que el hardware comercial podría sobrevivir en órbita sin modificaciones extremas, lo cual bajaría costos enormemente si la cosa escala.

La visión completa: clusters de 81 satélites

El satélite MVP es el paso cero. Si funciona, en 2027 Google y Planet suben dos satélites para probar links láser entre ellos, el sistema de comunicación que permitiría que múltiples nodos de cómputo orbital trabajen como un solo sistema distribuido.

La visión a largo plazo, detallada en el paper técnico de Google, plantea clusters de hasta 81 satélites volando en formación dentro de un radio de 1 kilómetro a unos 650 km de altitud. Conectados con láseres de alta precisión, podrían funcionar como un solo data center en órbita, procesando cargas de trabajo de IA que hoy requieren instalaciones terrestres enormes.

La fecha para que eso sea económicamente viable: mediados de los 2030s, cuando los costos de lanzamiento lleguen alrededor de $200 dólares por kilogramo. SpaceX ya está acercándose a eso con Starship. Una chimba de apuesta a largo plazo, la verdad.

El otro deal: 110,000 GPUs NVIDIA a $920 millones al mes

Separado del Project Suncatcher pero en el mismo ecosistema Google-SpaceX hay un deal que merece contexto. Según TechCrunch, Google va a pagar $920 millones de dólares al mes a SpaceX desde octubre de 2026 hasta junio de 2029 para acceder a aproximadamente 110,000 GPUs NVIDIA, CPUs y memoria. El contrato vale unos $30 mil millones en total.

Ese acuerdo no es orbital, es cómputo en data centers de SpaceX en tierra, puente para satisfacer la demanda del Gemini Enterprise mientras construyen más capacidad propia. Pero sí muestra qué tan profunda es la relación Google-SpaceX más allá de los cohetes.

Si te interesa el tema del hardware para IA y sus implicaciones para la región, ya analizamos cómo Flex trajo mil millones de dólares a México para fabricar el hardware que alimenta la IA mundial y lo que eso significa en la cadena de suministro.

¿Qué significa esto para México y LATAM?

Google Cloud ya tiene región en Querétaro, México, además de Santiago, Chile y São Paulo, Brasil. Eso significa que LATAM ya está en el mapa de infraestructura Google, y cualquier evolución tecnológica que baje latencia o cambie cómo se distribuye el cómputo tiene implicaciones directas para la región.

El potencial orbital es especialmente relevante para zonas remotas del continente donde la latencia a data centers terrestres es alta: partes de la Amazonia, áreas rurales de México, zonas sin fibra. Un cluster orbital podría servir esas áreas con latencia competitiva sin depender de cables submarinos ni torres de telecom.

No es para mañana, pero el proyecto que empieza el 1 de octubre es el primer paso. Como ya vimos con la compra de GlobalStar por Amazon por $11.57 mil millones que va a cambiar el internet satelital en México y LATAM, la batalla por conectividad orbital está escalando, y ahora Google entra con su propia apuesta: no solo conectividad, sino cómputo.

El MVP sube el miércoles. Si los cuatro TPUs sobreviven el viaje y encienden bien, estaremos leyendo sobre el Project Suncatcher durante la próxima década. Si algo falla, también, porque eso es la ciencia.

¿Creen que tiene futuro el cómputo orbital o es otro moonshot que se queda en paper? Échenlo en los comentarios.

Fuentes

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