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Project Camellia: OpenAI deja de ser inquilino de Microsoft con un datacenter de $30,000 millones en Georgia

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Project Camellia: OpenAI deja de ser inquilino de Microsoft con un datacenter de $30,000 millones en Georgia

Por primera vez en su historia, OpenAI diseña y construye su propia infraestructura. 1,400 acres, 3.2 gigawatts y hasta $30,000 millones para dejar de depender de Azure y AWS. Esto es lo que significa.

Project Camellia: OpenAI deja de ser inquilino de Microsoft con un datacenter de $30,000 millones en Georgia

Por años, OpenAI fue básicamente el inquilino más caro del planeta. Todo el cómputo de ChatGPT, de GPT-4, de o1, de los modelos que usas a diario: corría en servidores ajenos. Microsoft Azure tenía el edificio. OpenAI tenía el cerebro. Y esa dependencia siempre fue un riesgo enorme que nadie en el mundo tech quería nombrar en voz alta.

Project Camellia cambia todo eso.

Qué es Project Camellia

El 22 de julio de 2026, OpenAI anunció que va a construir su propio campus de datacenters en Effingham County, Georgia. No renta, no subcontrata, no es un joint venture con Oracle o SoftBank como Stargate: OpenAI lo diseña, lo construye y lo opera. Es el primer datacenter 100% propio en la historia de la empresa.

El campus se ubica dentro del Savannah Gateway Industrial Hub, un parque industrial de 2,600 acres cerca de Savannah. El proyecto ocupa 1,400 acres con cuatro edificios de servidores. La inversión inicial declarada es de $20,000 millones de dólares, aunque el VP de Compute Strategy de OpenAI ya avisó que en su totalidad puede llegar a más de $30,000 millones.

Para ponerlo en contexto: el PIB de El Salvador es aproximadamente $39,840 millones (IMF 2026) o $36,950 millones (Trading Economics 2026). En un solo proyecto.

Los números que hacen que la cabeza dé vueltas

OpenAI firmó un contrato a 25 años con Georgia Power para entregar 3.2 gigawatts de capacidad eléctrica en fases entre 2028 y 2032. Para que te des una idea de la escala: 3.2 GW equivale aproximadamente a la generación de tres plantas nucleares medianas funcionando al mismo tiempo. Es una barbaridad, y no es exageración.

El paquete completo incluye:

  • 400 empleos permanentes de alta calidad en la zona
  • Miles de puestos de construcción priorizando contratistas locales
  • $80 millones en beneficios comunitarios (salud, educación, seguridad pública y apoyo a negocios locales)
  • Hasta $71 millones en créditos de Codex, la herramienta de programación de OpenAI, para estudiantes de universidades técnicas de Georgia (algo así como lo que analizamos en nuestra guía de costos de ChatGPT Business para empresas mexicanas)
  • 50% de descuento en impuesto predial durante 15 años
  • Sistema de enfriamiento de circuito cerrado para reciclar agua

Y el dato que de verdad movió a la comunidad local: el condado podría reducir el predial de los hogares hasta en 40% para principios de 2027 gracias a los ingresos que generará el proyecto. En una zona rural de Georgia eso es enorme.

De inquilino a propietario: el cambio que nadie estaba viendo venir

Antes de Project Camellia, OpenAI dependía de dos fuentes de cómputo: Microsoft Azure y Stargate, el joint venture con Oracle y SoftBank. En ninguno de los dos casos OpenAI era el dueño del hardware. Era el cliente más grande del mundo, pero cliente al fin.

En abril de 2026, OpenAI rompió la exclusividad con Microsoft Azure. Amazon anunció una inversión de $50,000 millones en OpenAI el 27 de febrero de 2026 (no en abril). El 28 de abril de 2026, se anunció la expansión de la partnership incluyendo disponibilidad de modelos OpenAI en Amazon Bedrock. Azure sigue siendo socio primario hasta 2032, pero ya no tiene el monopolio.

Project Camellia es el siguiente paso lógico: OpenAI no solo diversifica proveedores, sino que construye su propia infraestructura crítica. Ya no le pide permiso a nadie para escalar. La transición de “tenant” a “owner” es exactamente lo que define este proyecto y lo que lo hace históricamente importante.

¿El motivo real? La escasez de compute. Cuando eres el mayor consumidor de GPUs del planeta y dependes de lo que otros quieran venderte, estás en una posición muy vulnerable. Con infraestructura propia, OpenAI garantiza acceso prioritario a sus propias operaciones sin competir por slots con otros clientes de Azure o AWS.

El drama local: nadie en Effingham County quería este vecino

No todo son buenas noticias en Georgia. El anuncio generó una reacción fuerte de residentes locales que señalaron varios problemas reales:

La zona del campus fue clasificada como “Red Zone” en términos de uso de agua, lo que significa que el acuífero regional ya está bajo presión. OpenAI dice que su sistema de enfriamiento usa agua “mínima”, pero los vecinos no están convencidos y no confían en la promesa de una empresa que lleva más de año y medio hablando del “bien común” sin rendir cuentas específicas.

También hay quejas por contaminación lumínica, ruido y falta de transparencia en el proceso de aprobación. El formulario de Impacto de Desarrollo Regional (DRI) se presentó el 23 de julio, un día después del anuncio, y las obras no pueden comenzar sin ese proceso. Condados vecinos de Georgia como Garden City y Camden ya tienen moratorias sobre nuevos datacenters. El contexto no pinta bien para los que lleguen tarde con preguntas.

$750,000 millones y una sola dirección

Project Camellia no es un proyecto aislado. OpenAI elevó su estimación total de gasto en infraestructura para 2030 a $750,000 millones, arriba de los $600,000 millones que se manejaban antes. Eso los convierte en uno de los mayores constructores de infraestructura en la historia de la tecnología, punto.

Es el mismo patrón que vemos en todo el sector: los grandes laboratorios de IA ya no solo compran compute, lo construyen. Al igual que Microsoft invirtió $10,000 millones en Japón siguiendo una lógica de control de infraestructura propia, la tendencia es clara: quien controla el hardware, controla la carrera.

El ángulo que la prensa gringa no va a cubrir

Si OpenAI construye su propio datacenter desde cero, necesita hierro en el sentido más literal: equipo de construcción, cableado industrial, sistemas de enfriamiento, generadores, transformadores, acero estructural. Toda esa cadena de suministro pasa por alguien.

México ya está posicionado como proveedor clave de infraestructura para el sector tech de América del Norte, como explicamos cuando EUA le cerró la llave a China en semiconductores y México quedó justo en medio de todo eso. Las plantas manufactureras en Monterrey, Querétaro y el Bajío tienen argumentos reales de proximidad geográfica y costo competitivo para participar en cadenas de suministro de megaproyectos como Camellia.

El problema clásico sigue siendo el mismo: si el gobierno y las cámaras industriales mexicanas no están siendo proactivos para conectarse con oportunidades como esta, nos vamos a enterar cuando ya estén todos los contratos firmados con proveedores de otras partes. La historia no nos favorece en ese departamento.

Lo que viene entre 2028 y 2032

Cuando los primeros gigawatts de Project Camellia empiecen a alimentar servidores en Georgia, el mapa del poder en la industria de IA habrá cambiado radicalmente. OpenAI habrá pasado de ser cliente de Microsoft a ser un jugador de infraestructura por derecho propio.

La pregunta que queda abierta: si OpenAI puede construir su propio compute, ¿por qué no van a hacerlo también Anthropic, Google DeepMind y Meta? La integración vertical en IA acaba de volverse oficial. Y quien llegue tarde a ese juego va a estar a merced de quien lo juegue mejor.

¿Ya revisaste quién controla el compute que usa tu empresa para IA? Porque si los más grandes del sector lo ven como riesgo estratégico existencial, algo nos están diciendo sobre lo que viene.

Fuentes

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