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Francia migró 2.5 millones de PCs del gobierno a Linux y México quiere cortar con la tech china en telecom: la soberanía digital ya no es teoría

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Francia migró 2.5 millones de PCs del gobierno a Linux y México quiere cortar con la tech china en telecom: la soberanía digital ya no es teoría

Dos movimientos separados en abril de 2026 dibujan el mismo mapa: los gobiernos están dejando de depender de tecnología extranjera, y México no es la excepción.

Francia migró 2.5 millones de PCs del gobierno a Linux y México quiere cortar con la tech china en telecom: la soberanía digital ya no es teoría

Dos noticias de abril de 2026 que parecían no tener nada que ver entre sí. Una en Europa: Francia anuncia que saca a Windows de 2.5 millones de computadoras del gobierno y las mete a Linux. La otra en México: la Secretaría de Economía dice que quiere reducir la infraestructura de telecomunicaciones construida con tech china. Países distintos, problemas distintos, soluciones distintas. Pero el fondo es exactamente el mismo: el mundo está cansado de depender de tecnología que no controla.

Francia le dijo adiós a Microsoft, y no es broma esta vez

El 8 de abril, la DINUM (Dirección Interministerial del Numérico, que vendría siendo como el brazo tech del gobierno francés) emitió una orden. Todos los ministerios tienen que migrar sus sistemas a Linux. No es una “recomendación”, no es un “piloto”. Es una orden con presupuesto y calendario.

Los números son serios: 2.5 millones de equipos, €1.2 mil millones de presupuesto distribuidos en cinco años, €280 millones solo para capacitar a los empleados, y 500 ingenieros dedicados exclusivamente a apoyar la transición. Para poner en contexto lo ridículo que es gastar en licencias de Windows: el gobierno francés actualmente desembolsa más de €300 millones anuales solo en licencias de Microsoft. Con eso, en unos años financias la migración y ya no le pagas a nadie.

TechRadar documentó la magnitud del movimiento y señala que si el resto de Europa sigue el ejemplo, estamos viendo el mayor golpe a la hegemonía de Microsoft en la historia de la computación gubernamental.

David Amiel, Ministre de l’Action et des Comptes publics (o Ministre délégué chargé de la Fonction publique et de la Réforme de l’État durante oct 2025-feb 2026), fue bastante directo en su declaración: “Ya no podemos aceptar que nuestros datos dependan de soluciones cuyas reglas no controlamos.” Y el motivo técnico detrás es la Cloud Act de Estados Unidos, una ley que permite a las autoridades americanas acceder a datos almacenados por empresas estadounidenses en cualquier país del mundo. Eso incluye datos de ministerios europeos en servidores de Microsoft Azure.

No van a instalar una sola distro en todo el gobierno: la orden aprueba un catálogo que incluye Ubuntu LTS, Debian, CloudGouv (una versión Debian diseñada específicamente para el sector público), y GendBuntu, que ya usan más de 100,000 policías de la gendarmería francesa desde hace años. La meta es que para finales de 2026 cada ministerio tenga su hoja de ruta, y la transición completa se espera entre 2028 y 2030.

Y no son los únicos: Schleswig-Holstein en Alemania ya tiene el 80% de sus 30,000 estaciones de trabajo gubernamentales en Linux. Bélgica y Países Bajos están estudiando planes similares. España pidió un informe interno para evaluar opciones.

México y el problema que nadie quería ver en telecom

El 9 y 10 de abril, Diego Flores, titular del sector de la Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía, salió a decir algo que muchos sabían pero nadie decía en voz alta: México quiere reducir su dependencia de infraestructura de telecomunicaciones china.

El dato que él mismo mencionó es el que golpea: el 54% de la infraestructura 4G de México fue construida con tecnología asiática, principalmente Huawei. La red de Altán, que es la que usan operadores virtuales como Bait y otros, está hecha mayoritariamente de componentes Huawei: el backbone, el backhaul, la RAN. La red fija de Izzi la construyó ZTE. Básicamente, una buena parte de las comunicaciones del país corre sobre hardware que diseñó y fabricó una empresa del gobierno chino.

Expansión reportó los detalles del anuncio y subrayó que la transición se está discutiendo en el contexto de la renegociación del T-MEC, específicamente en el Capítulo 4, que regula inversión en telecomunicaciones. La presión desde el lado americano para que México limpie su red de hardware chino es real, y el gobierno lo sabe.

El único operador que ya hizo el movimiento sin que nadie se lo pidiera fue AT&T México, que migró a Ericsson y Nokia para no estar en la mira de sanciones de Estados Unidos. El resto, empezando por América Móvil, enfrenta el dilema económico: los proveedores occidentales son más caros, y eso eventualmente se transfiere al usuario final.

No hay un decreto ni un calendar específico todavía. Es más una declaración de intención que un plan ejecutivo. Pero que salga de la Secretaría de Economía en el contexto del T-MEC le da un peso diferente: esto ya no es solo retórica soberanista, es geopolítica con fecha de vencimiento.

El mismo mapa, dos colores diferentes

Lo que es bacano de analizar estos dos casos juntos es que ilustran perfectamente los dos frentes de la soberanía digital: el software y el hardware.

Francia ataca el frente del software: sus datos ya no corren en sistemas operativos que obedecen leyes de otro país. México ataca el frente del hardware: su señal ya no debe viajar por equipos fabricados bajo un régimen que puede tener acceso remoto a esa infraestructura. Son el mismo problema manifestado de formas distintas.

Y el timing no es casualidad. En 2026, con Trump de regreso en la Casa Blanca renegociando acuerdos y presionando a socios comerciales, con la guerra comercial EUA-China escalando, con el Cloud Act como espada de Damocles sobre los datos europeos, los gobiernos están haciendo las cuentas: depender tecnológicamente de otro país es ceder soberanía real.

Como ya documentamos al cubrir el movimiento de Cursor Composer 2 y su entrenamiento sobre modelos chinos, la cadena de dependencia tecnológica es más opaca de lo que parece, y los gobiernos están empezando a auditar esa cadena de verdad.

¿Y México qué hace con su software gubernamental?

Aquí viene el elefante en la sala: si France está sacando Windows de sus ministerios, ¿qué pasa con los ministerios mexicanos que corren sobre sistemas legados del pleistoceno, muchos de ellos en Windows 7 y XP todavía?

La realidad es que México no tiene un plan equivalente al francés. El GUTI (Gobierno Unificado de TI) ha tenido iniciativas de consolidación de infraestructura, pero nunca una directriz de soberanía de software de esa escala. Usamos Microsoft Office en el gobierno federal, Azure para servicios digitales, y Gmail o Outlook para comunicaciones internas en muchas dependencias. Todo eso cae exactamente en el tipo de dependencia que Francia está tratando de eliminar.

No se trata de “usar Linux porque es gratis”, como a veces se reduce el argumento. Se trata de control: quién puede acceder a tus datos, bajo qué leyes, y sin pedirte permiso.

El movimiento de los 205 MW de data centers que se construyeron en México pero no pueden encenderse por falta de energía eléctrica ya mostraba que tenemos la ambición digital pero nos falta la infraestructura. La soberanía digital es el siguiente nivel de ese mismo problema.

Lo que viene

Francia tiene un presupuesto, un ministerio responsable, y una orden ejecutiva. México tiene una declaración de intención en telecomunicaciones. No es el mismo nivel de compromiso, pero es un inicio.

El movimiento europeo es demasiado grande para ignorar. TechCrunch documentó en abril de 2026 que el impulso hacia soberanía tech en Europa ya tiene respaldo político de los 27 estados miembros de la UE, que firmaron una declaración en noviembre de 2025 sobre “reducir dependencias estratégicas digitales”. Eso no es un tweet, es una política de bloque.

Si Europa logra demostrar que una transición de esta escala es operacionalmente viable, la pregunta para México deja de ser “¿deberíamos hacerlo?” y pasa a ser “¿cuándo y con qué recursos?”. Y con las presiones del T-MEC empujando desde el norte y la lección europea llegando desde el otro lado del Atlántico, 2026 puede ser el año en que la soberanía digital deja de ser el discurso de cierre de los foros tech y se convierte en política pública.

¿Crees que México puede replicar algo parecido al modelo francés, o estamos demasiado atorados en contratos con Microsoft y Huawei para moverle? Échenlo en los comentarios.

Fuentes

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