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AMITI le tira la bolsa fría al Congreso: la ley de IA de México puede reventar la revisión del USMCA en julio

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AMITI le tira la bolsa fría al Congreso: la ley de IA de México puede reventar la revisión del USMCA en julio

La asociación tech más importante de México advierte que la reforma aprobada el 7 de abril es técnicamente imposible de cumplir y puede chocar directo con el Artículo 19.17 del T-MEC justo cuando la negociación entra en su momento más crítico.

AMITI le tira la bolsa fría al Congreso: la ley de IA de México puede reventar la revisión del USMCA en julio

El 7 de abril, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley Federal del Derecho de Autor para regular el uso de IA en la explotación de imagen y voz de artistas e intérpretes. 335 votos a favor, 129 en contra (en la votación general). Sonó a gran avance. Para la industria tech, sonó a alarma.

La AMITI, la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información, básicamente la voz más pesada del sector privado tech en México, salió con todo: la ley es técnicamente inviable, jurídicamente ambigua y llega en el peor momento posible porque el T-MEC entra en revisión el 1 de julio de 2026.

Qué dice la reforma y por qué la industria dice que no puede funcionar

El problema central está en el reformado Artículo 87: exige consentimiento expreso para cada uso de contenido protegido, imágenes, voces y resultados generados con IA. Suena razonable en papel. El detalle es que los modelos de lenguaje e IA generativa procesan miles de millones de fragmentos de contenido en ciclos continuos sin intervención humana. No hay manera de pedir permiso uno por uno.

Sofía Pérez, Directora General de AMITI, lo dijo sin rodeos:

“Si cada persona que usara un modelo de lenguaje tuviera que solicitar autorización para cada proceso… los servicios se volverían inviables.”

Y agrega el punto que más duele en términos comerciales:

“Creemos que cualquier iniciativa con contenido de IA no es apropiada en este momento dada la próxima revisión del USMCA.”

Pero hay más problemas técnicos. La reforma redujo la validez de las autorizaciones para uso en publicidad de tres años a solo seis meses. Para las startups y PyMEs mexicanas, renovar contratos cada semestre es un costo operativo que muchas no pueden absorber. Para las grandes corporaciones, tampoco es suficiente, pero al menos tienen equipos legales para manejarlo. El que pierde más aquí es el ecosistema emprendedor.

Encima, la ley introduce el término “inteligencia artificial” sin definirlo legalmente. Eso no es un detalle menor: sin definición clara, cada litigio futuro va a ser un pantano de interpretaciones. La incertidumbre jurídica es la kriptonita de cualquier inversión tech.

El verdadero problema: el Artículo 19.17 del T-MEC

Aquí es donde la cosa se pone re seria. El Artículo 19.17 del USMCA protege a las plataformas digitales de ser responsables por el contenido que generan terceros. Es la base sobre la que opera todo: redes sociales, marketplaces, plataformas de streaming, cualquier servicio donde los usuarios suban contenido.

La nueva ley mexicana, tal como está redactada, transfiere esa responsabilidad a las plataformas si un usuario sube contenido sin los permisos que exige la reforma. Es decir: si alguien sube un video que usa IA de forma no autorizada y la plataforma no lo detectó y bloqueó, la plataforma es cómplice.

Elsa Ramírez, del Comité de IA y Nuevas Tecnologías de AMITI, lo señaló directamente: estos temas son centrales para las observaciones sobre el Capítulo 19 del T-MEC. No es una preocupación menor. Es el tipo de inconsistencia que en una revisión de tratado puede convertirse en punto de fricción real entre los tres países.

Como ya analizamos en la regulación de IA que ya afecta a empresas en México desde las leyes estatales de EUA, México lleva tiempo navegando un entorno regulatorio que se forma desde afuera hacia adentro. Ahora, por primera vez, el riesgo viene de adentro hacia afuera.

El reloj del T-MEC

El 1 de julio de 2026 es la fecha límite. Bajo el Artículo 34.7 del USMCA, los tres gobiernos, México, Estados Unidos y Canadá, deben decidir si extienden el acuerdo 16 años más o si inician una cuenta regresiva de 10 años hacia su extinción en 2036.

Las negociaciones ya están calientes por otros frentes: reglas de origen automotriz, nearshoring, semiconductores. Agregar a la mezcla una ley doméstica de IA que contradice el Artículo 19.17 es lo último que necesita México en la mesa. La Cámara de Comercio Americana ya empujó desde marzo para que IA, semiconductores y propiedad intelectual entren formalmente a las discusiones del tratado.

AMITI está actuando: ya tiene reuniones con las Comisiones de Cultura, Economía y Derechos Digitales para presionar por enmiendas antes de que el Senado vote. El tiempo corre.

El precedente europeo: el AI Act como espejo (y advertencia)

El AI Act de la Unión Europea tardó más de tres años en construirse, con consultas masivas a la industria, academia y sociedad civil. El resultado es un marco de riesgo escalonado: regulación mínima para IA de bajo riesgo, restricciones severas para IA de alto riesgo, prohibiciones directas para usos considerados inaceptables. Imperfecto, sí, pero construido con lógica técnica real.

La propuesta que avanza en el Senado mexicano, distinta a la reforma de la Cámara, sí intenta replicar ese modelo de riesgo escalonado. Incluye una autoridad supervisora nacional, registro obligatorio para sistemas de alto riesgo, sanciones por niveles y prohibiciones específicas para deepfakes dañinos y manipulación política automatizada. Eso suena mucho mejor que lo que ya aprobó la Cámara.

El problema es que México está intentando hacer en meses lo que Europa hizo en años, y encima con una reforma sectorial ya aprobada que va en dirección contraria. Como señaló el análisis de Morgan Stanley sobre el mayor salto de IA en 2026, el mundo entero está corriendo a regular algo que ya se movió más rápido que cualquier marco legal. México no es la excepción, solo que aquí el costo por equivocarse también se mide en dólares de inversión extranjera y puntos de negociación comercial.

Qué falta y qué sigue

La AMITI ofreció poner a disposición del Congreso especialistas en IA y derecho digital para co-construir un marco más sólido. La Asociación Mexicana de Internet (AIMX) también levantó la mano con preocupaciones similares: riesgo a la innovación, reinterpretación excesiva de la ley, afectación a la libertad de expresión.

El Senado tiene que procesar la reforma aprobada por la Cámara y también está desarrollando su propia ley general de IA. La pregunta es si van a corregir los problemas técnicos antes de que la presión del T-MEC los alcance.

Lo que no puede pasar es que México llegue a julio de 2026 con una ley doméstica que contradice el tratado que firmó en 2020 y sin haber consultado formalmente a la industria que tiene que vivir con esa ley todos los días.

La analogía sería construir la mitad de un aeropuerto sin decirle nada a los pilotos. El avión va a despegar de todas formas, pero el aterrizaje puede salir muy chueco. Y en este caso, el riesgo lo cargan las empresas tech, los creadores de contenido y cualquier negocio mexicano que ya depende de plataformas digitales para operar, que, como vimos en la IA que acabó con los proyectos de TI de 12 meses en México, ya es prácticamente todo el ecosistema productivo del país.

¿Crees que el Senado va a atender las observaciones de AMITI antes de julio? ¿O México va a llegar a la revisión del T-MEC con este tema sin resolver? Avíentate tu opinión abajo.

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